Zaragoza qué ver: Guía para descubrir sus joyas y tapas

- El Corazón Monumental: La Plaza del Pilar y sus Alrededores
- Un Paseo por la Historia: Del Legado Romano al Esplendor Renacentista
- El Sabor de Zaragoza: Gastronomía en El Tubo
- Joyas Arquitectónicas Imprescindibles
- Arte y Cultura: Tras los Pasos de Goya y Gargallo
- La Zaragoza Moderna y sus Espacios Verdes
- Más Allá del Centro: Escapadas y Vistas Únicas
- Conclusión: Una Ciudad que Enamora
Zaragoza, la capital aragonesa a orillas del río Ebro, es una ciudad que cautiva a sus visitantes con una historia que se extiende por más de dos milenios. A menudo eclipsada por otras grandes capitales españolas, revela un patrimonio monumental, artístico y gastronómico de primer nivel.
Esta guía es una invitación a descubrir una ciudad manejable y acogedora, perfecta para una escapada de fin de semana. Su tamaño permite recorrer sus principales atractivos a pie, sumergiéndose en una atmósfera que fusiona el legado de romanos, musulmanes, judíos y cristianos.
Las mejores épocas para planificar un viaje son la primavera, entre abril y junio, y el otoño, de septiembre a octubre. Este último mes es especialmente vibrante, ya que la ciudad celebra con fervor sus Fiestas del Pilar, un evento de Interés Turístico Internacional.
Desde la imponente Basílica del Pilar hasta los sabores concentrados en las callejuelas de El Tubo, pasando por el arte de Goya y la majestuosidad de un palacio islámico, Zaragoza ofrece una experiencia completa.
Prepárese para un recorrido que desvela por qué la pregunta zaragoza que ver tiene tantas y tan fascinantes respuestas, demostrando que esta ciudad es un destino imprescindible en el mapa cultural de España.
El Corazón Monumental: La Plaza del Pilar y sus Alrededores
El epicentro de la vida social y espiritual de Zaragoza es la Plaza del Pilar, una de las plazas peatonales más grandes de Europa. Este espacio abierto y monumental no es solo un lugar de paso, sino el punto de partida de cualquier visita a la ciudad, albergando sus dos catedrales y un sinfín de símbolos.
El suelo de la plaza es un mapa en sí mismo, con la Fuente de la Hispanidad dibujando el contorno de Latinoamérica, un homenaje a la conexión cultural que tiene a la Virgen del Pilar como patrona. Este es el escenario de grandes eventos y el lugar donde zaragozanos y turistas se congregan.
La Basílica de Nuestra Señora del Pilar
La silueta de la Basílica del Pilar, con sus once cúpulas de tejas vidriadas de colores y sus cuatro altas torres, es el icono indiscutible de Zaragoza. Este templo barroco es uno de los centros de peregrinación mariana más importantes del mundo.
Su construcción se debe a que, según la tradición, la Virgen María se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago en este mismo lugar en el año 40 d.C. La entrada al templo es gratuita, una oportunidad para admirar su grandiosidad.
En su interior, la atención se dirige a la Santa Capilla, una obra de Ventura Rodríguez que custodia la pequeña imagen de la Virgen sobre una columna de jaspe. Es una parada obligatoria para observar la devoción que inspira.
El arte también tiene un papel protagonista. Dos de las cúpulas fueron pintadas por un joven Francisco de Goya, destacando la cúpula Regina Martyrum. No menos impresionante es el Retablo Mayor, realizado en alabastro por Damián Forment en el siglo XVI.
Para una experiencia completa, es imprescindible subir a la torre de San Francisco de Borja en ascensor. Desde sus 80 metros de altura, se obtienen las vistas panorámicas más espectaculares de la ciudad, el río Ebro y las cúpulas de la basílica.
Catedral del Salvador o La Seo
A pocos pasos, en la misma plaza, se encuentra la Catedral del Salvador, conocida popularmente como La Seo. Si el Pilar es la máxima expresión del barroco, La Seo es un extraordinario compendio de la historia artística de Aragón.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de la arquitectura mudéjar de Aragón, su exterior ya anticipa la riqueza interior. El muro de la Parroquieta es una obra maestra del arte mudéjar zaragozano, con su cerámica vidriada y sus motivos geométricos.
El interior es un viaje a través de los siglos, con elementos que van desde el románico hasta el neoclásico, pero donde destaca un sobrecogedor gótico. Su retablo mayor, también de alabastro, es una joya del gótico europeo.
La Seo alberga además el Museo de Tapices, que contiene una de las colecciones de tapices flamencos de los siglos XV al XVIII más importantes del mundo. Se recomienda adquirir una entrada combinada que permite el acceso a La Seo y la subida a la torre del Pilar.
Un Paseo por la Historia: Del Legado Romano al Esplendor Renacentista
Zaragoza hunde sus raíces en la colonia romana de Caesaraugusta, fundada en el año 14 a.C. El legado de aquel esplendoroso pasado se puede descubrir hoy a través de una fascinante ruta de museos que nos transportan a la vida cotidiana de hace dos milenios.
El casco antiguo de la ciudad es un laberinto de calles que narran historias en cada esquina. Pasear sin rumbo es la mejor forma de toparse con joyas inesperadas, desde arcos medievales hasta suntuosos palacios renacentistas que dan fe de la riqueza de la ciudad en el Siglo de Oro.
La Ruta de Caesaraugusta
La exploración del pasado romano comienza en el Museo del Foro de Caesaraugusta, situado bajo la Plaza de la Seo. Aquí se puede caminar sobre los restos del antiguo foro, el centro neurálgico de la ciudad romana.
La ruta continúa en el Museo del Puerto Fluvial, que muestra la importancia del Ebro como vía de comunicación y comercio. Se conservan restos de las instalaciones portuarias que conectaban la ciudad con el Mediterráneo.
El Museo de las Termas Públicas revela el aspecto social de la vida romana, con vestigios de las letrinas y piscinas que formaban parte de estos baños públicos. Un lugar para el ocio y los negocios.
El punto culminante de la ruta es el Museo del Teatro de Caesaraugusta. Con capacidad para 6.000 espectadores, fue uno de los más grandes de la Hispania romana. Sus restos, magníficamente conservados y musealizados, son un testimonio imponente de la grandeza de la ciudad.
El Casco Antiguo y sus Tesoros
Perderse por el casco histórico es una delicia. Un lugar mágico es el Arco del Deán, un pasadizo de origen gótico con un mirador que une la Catedral de La Seo con la casa del Deán, creando una de las postales más fotografiadas de la ciudad.
La Calle Alfonso I es la arteria principal que conecta el Paseo de la Independencia con la Plaza del Pilar. Es una calle comercial siempre animada que ofrece una perspectiva icónica y perfectamente enmarcada de la Basílica del Pilar al fondo.
Durante el paseo, es imprescindible prestar atención a los numerosos palacios renacentistas aragoneses, como el Palacio de los Pardo o el de los Torrero, que hoy albergan instituciones como el Archivo Histórico Provincial o el Colegio de Arquitectos.
El Sabor de Zaragoza: Gastronomía en El Tubo

La experiencia en Zaragoza no está completa sin una inmersión en su cultura gastronómica, y el lugar por excelencia para ello es El Tubo. Este entramado de estrechas calles peatonales en el casco antiguo es el corazón del tapeo zaragozano.
Aquí, la tradición es ir de bar en bar, probando la especialidad de cada casa. El ambiente es bullicioso y festivo, especialmente al atardecer y durante los fines de semana. Cada local es un templo dedicado a un producto o una elaboración específica.
La ruta del sabor tiene paradas obligatorias. El Champi es famoso por su única tapa: un montadito de champiñones a la plancha con ajo, perejil y una gamba. Es un clásico que nunca falla y siempre tiene una multitud en su puerta.
Para los amantes de las croquetas, Doña Casta ofrece una variedad increíble, desde las más tradicionales de jamón o bacalao hasta innovaciones sorprendentes. Su cremosidad es legendaria en la ciudad.
Otras paradas recomendadas incluyen Bodegas Almau, una taberna histórica perfecta para degustar sus anchoas y salazones con un buen vermut. La Miguería se especializa, como su nombre indica, en migas, un plato tradicional aragonés servido de múltiples formas.
La oferta es infinita y satisface todos los gustos. Desde las patatas bravas de El Lince hasta las tapas más elaboradas de El Meli del Tubo, este laberinto gastronómico es una de las mejores formas de sentir el pulso de la ciudad.
Joyas Arquitectónicas Imprescindibles
Más allá del entorno de la Plaza del Pilar, Zaragoza esconde joyas arquitectónicas que abarcan más de mil años de historia. Desde un palacio islámico que parece sacado de un cuento de las mil y una noches hasta un vibrante mercado modernista, la diversidad estilística de la ciudad es asombrosa.
El Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería es, sin duda, el monumento más deslumbrante de Zaragoza después del Pilar. Esta fortaleza-palacio del siglo XI es el ejemplo más importante de arquitectura hispano-musulmana de la época de las taifas y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
A menudo descrita como una pequeña Alhambra, su visita es un viaje en el tiempo. El Patio de Santa Isabel, con sus arcos polilobulados y su alberca, evoca la serenidad de los palacios andalusíes. El Salón Dorado y el mihrab u oratorio privado son de una belleza exquisita.
El palacio ha tenido múltiples vidas: fue residencia de los reyes de Aragón tras la Reconquista, palacio de los Reyes Católicos, quienes añadieron un palacio de estilo mudéjar-renacentista, y fortaleza militar. Hoy en día, es la sede de las Cortes de Aragón, el parlamento autonómico.
La Iglesia de San Pablo
Conocida como la tercera catedral de Zaragoza, la Iglesia de San Pablo es otro tesoro del mudéjar aragonés reconocido por la UNESCO. Su elemento más distintivo es su impresionante torre octogonal, decorada con ladrillo y cerámica vidriada, que domina el barrio del Gancho.
Su interior gótico alberga un magnífico retablo mayor renacentista de Damián Forment, el mismo autor del retablo del Pilar. Es un templo que a menudo pasa desapercibido para el turista apresurado, pero cuya visita es fundamental para entender la riqueza del arte mudéjar.
El Mercado Central
A escasos metros de la Plaza del Pilar se encuentra el Mercado Central, una joya de la arquitectura modernista de finales del siglo XIX. Diseñado por el arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez, su estructura de hierro y cristal lo convierte en un espacio luminoso y diáfano.
Más allá de su valor arquitectónico, es un lugar lleno de vida. Sus puestos de productos frescos, desde frutas y verduras de la huerta del Ebro hasta el famoso Ternasco de Aragón, son un espectáculo de colores y aromas. Es el lugar ideal para comprar productos locales o simplemente para disfrutar del ambiente.
Arte y Cultura: Tras los Pasos de Goya y Gargallo
Zaragoza es cuna de grandes artistas, y la ciudad rinde homenaje a sus hijos más ilustres en museos de gran calidad. El recorrido artístico es una parte esencial de la experiencia zaragozana, con dos nombres que brillan con luz propia: Francisco de Goya y Pablo Gargallo.
Museo Goya - Colección Ibercaja
Ubicado en el palacio renacentista de los Pardo, el Museo Goya ofrece un completo recorrido por la obra del genio de Fuendetodos. Su colección permanente es la única en el mundo que exhibe las seis series completas de grabados del artista, incluyendo obras maestras como Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra o La Tauromaquia.
Además de los grabados, el museo expone pinturas de Goya de diferentes épocas, permitiendo apreciar su evolución estilística. También contextualiza su figura con obras de artistas que le precedieron y que fueron sus contemporáneos y sucesores, ofreciendo una visión integral del arte español de la época.
Museo Pablo Gargallo
El vanguardista escultor Pablo Gargallo, pionero en el uso del hierro, tiene su museo en el magnífico Palacio de los Condes de Argillo. El espacio es tan impresionante como la colección que alberga, con un patio renacentista que dialoga a la perfección con las esculturas.
El museo reúne un conjunto muy completo de sus obras, desde esculturas en bronce, hierro y otros materiales hasta dibujos y cartones. Piezas tan conocidas como El Profeta o el Gran Auriga muestran su maestría en la creación de volúmenes a través del vacío, una técnica revolucionaria en su tiempo.
La Zaragoza Moderna y sus Espacios Verdes

La exploración de zaragoza que ver también incluye su cara más moderna y sus amplios espacios naturales, que ofrecen un respiro del bullicio del centro histórico. La ciudad ha sabido crecer y modernizarse sin perder su esencia.
El eje formado por la Plaza de España y el Paseo de la Independencia es el corazón de la Zaragoza contemporánea. Este bulevar, repleto de tiendas y edificios modernistas, es el principal centro comercial y financiero de la ciudad.
En este paseo se encuentra la histórica Puerta del Carmen, un monumento de estilo neoclásico que sobrevivió a los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia y que hoy se erige, solitaria y con las marcas de la metralla, como un símbolo de la resistencia de la ciudad.
Una de las sorpresas mejor guardadas de la ciudad es el Patio de la Infanta. Este patio renacentista, que perteneció al palacio de los Zaporta, fue desmontado y vendido, pero finalmente recuperado y reconstruido pieza a pieza en el interior de la sede central de Ibercaja. Su visita es gratuita y absolutamente recomendable.
Los Pulmones de la Ciudad
Zaragoza cuenta con dos grandes parques. El Parque Grande José Antonio Labordeta es el pulmón verde tradicional de la ciudad. Con sus amplias avenidas, fuentes monumentales como la de la Princesa, y rincones románticos, es el lugar preferido por los zaragozanos para pasear y hacer deporte.
El legado de la Exposición Internacional de 2008 es el Parque del Agua Luis Buñuel, un enorme espacio moderno situado en el meandro de Ranillas. Ofrece una visión diferente de la ciudad, con zonas de juegos, un campo de golf, un canal de aguas bravas y la icónica Torre del Agua.
Más Allá del Centro: Escapadas y Vistas Únicas
Para quienes desean obtener una perspectiva diferente de la ciudad o disponen de más tiempo, Zaragoza ofrece lugares que recompensan el pequeño esfuerzo de alejarse del circuito más transitado. Las mejores fotografías y algunas de las obras de arte más impresionantes se encuentran a un corto paseo o a un breve trayecto en coche.
Las Mejores Panorámicas
La imagen más icónica de Zaragoza se obtiene al atardecer desde el otro lado del río Ebro. Cruzar el histórico Puente de Piedra, flanqueado por sus cuatro leones de bronce, es una experiencia en sí misma. Desde la ribera opuesta, el Balcón de San Lázaro ofrece una vista de postal de la Basílica del Pilar reflejándose en las aguas del río.
Un poco más allá, el Parque Macanaz también proporciona excelentes encuadres del conjunto monumental. La luz dorada del final del día tiñe las cúpulas y torres, creando un espectáculo visual inolvidable que todo visitante debería experimentar.
La Cartuja de Aula Dei
A unos 12 kilómetros del centro de la ciudad se encuentra un tesoro artístico de valor incalculable: la Cartuja de Aula Dei. En el interior de la iglesia de este monasterio, un joven Francisco de Goya pintó un ciclo de once pinturas murales al óleo sobre la vida de la Virgen María.
Aunque algunas se han perdido, las siete que se conservan son un testimonio excepcional del talento temprano del pintor. La monumentalidad y la fuerza expresiva de estas obras, pintadas con pinceladas rápidas y enérgicas, anuncian ya al genio en el que se convertiría. La visita requiere reserva previa, pero es una excursión imprescindible para los amantes del arte.
Conclusión: Una Ciudad que Enamora
Zaragoza se revela como un destino completo, una ciudad que equilibra a la perfección su imponente legado monumental con una vibrante vida moderna. Su capacidad para sorprender es una de sus mayores virtudes, ofreciendo al visitante mucho más de lo que espera encontrar a orillas del Ebro.
El recorrido por sus calles es un viaje a través de más de dos mil años de historia, desde los vestigios de la Caesaraugusta romana hasta la elegancia de sus palacios renacentistas, pasando por la huella imborrable del arte mudéjar, Patrimonio de la Humanidad. La Aljafería se erige como un testimonio único del esplendor islámico en el norte de España.
El arte es otro de los pilares de la identidad zaragozana. Seguir los pasos de Goya, desde sus frescos en el Pilar hasta sus grabados en el museo que lleva su nombre y sus murales en la Cartuja de Aula Dei, es sumergirse en la evolución de uno de los grandes maestros de la pintura universal. Junto a él, la vanguardia de Pablo Gargallo añade una dimensión de modernidad y audacia.
Pero una ciudad no solo se ve, también se saborea. La experiencia gastronómica en El Tubo es una inmersión en la cultura local, un ritual social que celebra los productos de la tierra en un ambiente festivo y cercano. Es el contrapunto perfecto a la solemnidad de los grandes monumentos.
Finalmente, la ciudad se abre al río y a la naturaleza en sus parques, ofreciendo espacios para el descanso y el ocio. La panorámica del Pilar desde el Puente de Piedra al atardecer es la imagen que queda grabada en la retina, el símbolo de una ciudad acogedora y llena de luz.
En definitiva, el listado de zaragoza que ver es extenso y variado. Zaragoza no es una ciudad de paso, sino un destino en sí mismo, un lugar que invita a ser explorado con calma, a ser vivido y, sobre todo, a ser disfrutado. Quien la visita, descubre una de las grandes joyas de España y se marcha con el firme propósito de volver.
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