Qué ver en Egipto: 26 lugares turísticos imprescindibles

- El Cairo y sus Alrededores: El Corazón Vibrante de Egipto
- Lúxor: La Antigua Tebas y el Museo al Aire Libre más Grande del Mundo
- Crucero por el Nilo: Navegando a Través de la Historia
- Asuán y Nubia: La Joya del Sur Egipcio
- Extensiones del Viaje: Más Allá de la Ruta Faraónica
- Conclusión: Un Viaje Inolvidable a Través del Tiempo
Egipto, la tierra de los faraones, es un destino que evoca imágenes de pirámides colosales, tesoros antiguos y el majestuoso río Nilo. Un viaje a este país es una inmersión profunda en miles de años de historia, donde cada piedra cuenta una historia. A lo largo de este recorrido, descubriremos no solo los monumentos más emblemáticos, sino también las atracciones en Egipto que son esenciales para cualquier viajero.
Este recorrido está diseñado para guiar al viajero a través de los enclaves más emblemáticos, desde la bulliciosa capital hasta los tranquilos templos del sur. Es una ruta que combina cultura, aventura y asombro, con una lista de cosas que hacer en Egipto que no te puedes perder.
La experiencia egipcia va más allá de sus monumentos. Es sentir el pulso de El Cairo, navegar por las aguas que han sido la cuna de una civilización y contemplar desiertos que parecen de otro mundo. Si te preguntas qué ver en Egipto, esta guía presenta 26 paradas imprescindibles que conforman un itinerario completo, ideal para un viaje de una a dos semanas.
Prepárese para un viaje que no solo le mostrará las maravillas del antiguo Egipto, sino que también le conectará con su vibrante presente y con las diversas cosas que hacer en Egipto.
El Cairo y sus Alrededores: El Corazón Vibrante de Egipto
La aventura comienza en El Cairo, una metrópolis caótica y fascinante que sirve como puerta de entrada al pasado faraónico. La ciudad es un tapiz de contrastes, donde la vida moderna se entrelaza con tradiciones milenarias. Entre las atracciones en Egipto, El Cairo es un punto central que no puede faltar en tu itinerario.
Las Pirámides de Giza y la Gran Esfinge
Ningún viaje a Egipto está completo sin visitar la meseta de Giza. Aquí se alzan las Pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que aún perdura. Estas estructuras son algunos de los principales atractivos de Egipto, y su escala es abrumadora. Contemplarlas al amanecer o al atardecer es una experiencia inolvidable.
A sus pies, la Gran Esfinge vigila el horizonte con su enigmática figura, mitad hombre, mitad león. Este monumento monolítico es un símbolo icónico de la civilización egipcia y un punto fotográfico esencial.
Saqqara y Menfis
A poca distancia de Giza se encuentra el complejo funerario de Saqqara, una necrópolis que fue utilizada durante más de 3.000 años. Su pieza central es la Pirámide Escalonada de Zoser, considerada la primera estructura de piedra monumental del mundo. Visitar Saqqara permite comprender la evolución de la construcción de las pirámides, así como ver algunas de las cosas que ver en Egipto que son menos conocidas pero igualmente fascinantes.
Cerca de allí, la antigua capital de Menfis alberga un museo al aire libre. Su principal atracción es el impresionante Coloso de Ramsés II, una gigantesca estatua de piedra caliza que muestra la magnificencia del poder faraónico.
El Corazón de El Cairo
El Bazar de Jan el-Jalili es el alma comercial de El Cairo islámico. Perderse en sus laberínticas callejuelas es una experiencia sensorial, llena de colores, aromas a especias y el sonido del regateo. En este lugar se pueden encontrar muchas cosas de Egipto que son perfectas para llevarse como souvenirs.
Dominando la ciudad desde una colina se encuentra la Ciudadela de Saladino, una fortaleza medieval que ofrece vistas panorámicas espectaculares. Dentro de sus muros se encuentra la Mezquita de Alabastro de Muhammad Ali, una joya de la arquitectura otomana.
Para completar la inmersión en la historia, una visita al Gran Museo Egipcio (GEM) es fundamental. Este moderno complejo alberga la colección más grande de antigüedades faraónicas del mundo, incluyendo el tesoro completo de la tumba de Tutankamón.
Lúxor: La Antigua Tebas y el Museo al Aire Libre más Grande del Mundo

Viajando hacia el sur se llega a Lúxor, la antigua Tebas, capital del Imperio Nuevo. La ciudad está dividida por el Nilo en dos orillas: la de los vivos al este, con sus templos, y la de los muertos al oeste, con sus necrópolis. Lúxor es otro de los mayores atractivos de Egipto, donde la historia cobra vida en cada rincón.
La Orilla Este: Templos de los Dioses
El Templo de Karnak es el complejo religioso más grande jamás construido. Es un laberinto de santuarios, obeliscos y pilonos dedicados a la tríada tebana de Amón, Mut y Jonsu. Su elemento más famoso es la Gran Sala Hipóstila, un bosque de 134 columnas gigantescas que empequeñecen a cualquier visitante. Caminar por ella es sentirse transportado a la época de los grandes faraones.
Conectado a Karnak por la restaurada Avenida de las Esfinges, se encuentra el Templo de Lúxor. Este templo es especialmente mágico al atardecer y por la noche, cuando su iluminación resalta los relieves y las colosales estatuas de Ramsés II.
La Orilla Oeste: El Descanso Eterno de los Faraones
La orilla oeste es el dominio de los muertos. El Valle de los Reyes es una visita obligatoria, un conjunto de tumbas subterráneas excavadas en la roca para albergar los cuerpos de los faraones del Imperio Nuevo. Aunque muchas fueron saqueadas, sus paredes conservan pinturas vibrantes que narran el viaje del difunto al más allá. La tumba de Tutankamón, por su descubrimiento intacto, es la más famosa, pero otras como las de Seti I o Ramsés VI son artísticamente superiores.
Cerca se encuentra el Valle de las Reinas, donde destaca la espectacular tumba de Nefertari, considerada la Capilla Sixtina del antiguo Egipto por la calidad y conservación de sus pinturas.
El Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari es una maravilla arquitectónica. Sus terrazas escalonadas, construidas en la base de un acantilado, crean una simbiosis perfecta entre la obra humana y la naturaleza. Y no se pueden pasar por alto los Colosos de Memnón, dos estatuas sedentes gigantescas que son todo lo que queda del templo funerario de Amenhotep III. Finalmente, el Templo de Medinet Habu, dedicado a Ramsés III, es uno de los mejor conservados y muestra impresionantes relieves de batallas.
Una de las experiencias más icónicas del turismo en Egipto es realizar un crucero por el Nilo entre Lúxor y Asuán. Esta travesía permite viajar a un ritmo pausado, disfrutando del paisaje de las riberas del río tal como se ha hecho durante milenios. Este crucero es una de las cosas que hacer en Egipto que no se pueden perder.
Desde la cubierta del barco, se observan escenas de la vida rural, con campesinos trabajando en los campos, niños saludando y palmerales que se extienden hasta donde alcanza la vista. Es una forma relajante y cómoda de conectar con el alma del país. El crucero incluye paradas estratégicas en templos que serían difíciles de visitar de otra manera.
Templo de Edfu
Dedicado al dios halcón Horus, el Templo de Edfu es el templo mejor conservado de todo Egipto. Al estar enterrado bajo la arena durante siglos, su estructura, techos y relieves se mantuvieron casi intactos. Cruzar su imponente pilono y adentrarse en sus salas y santuarios es la experiencia más cercana a visitar un templo faraónico en su estado original. Los detalles de sus inscripciones son una fuente inagotable de información sobre la mitología y los rituales del antiguo Egipto.
Templo de Kom Ombo
El Templo de Kom Ombo tiene una característica única: es un templo doble, con dos mitades simétricas dedicadas a dos deidades diferentes. El lado sur está consagrado a Sobek, el dios cocodrilo, mientras que el lado norte honra a Haroeris, una forma de Horus el Viejo. Su ubicación a orillas del Nilo lo hace especialmente fotogénico. Cerca del templo, un pequeño museo exhibe cocodrilos momificados que fueron encontrados en la zona, testimonio de la importancia del culto a Sobek en la región.
Asuán y Nubia: La Joya del Sur Egipcio

Asuán marca la frontera sur del antiguo Egipto y la entrada a la histórica región de Nubia. El ambiente aquí es más relajado y con una marcada influencia africana. El Nilo se ensancha, salpicado de islas de granito y falucas de velas blancas. En esta región se encuentran más cosas que ver en Egipto, que enriquecen la experiencia del visitante.
Templo de Filae
El Templo de Filae, dedicado a la diosa Isis, es uno de los más bellos y románticos de Egipto. Originalmente ubicado en la isla de Filae, fue trasladado pieza por pieza a la cercana isla de Agilkia para salvarlo de las aguas de la presa de Asuán. El viaje en una pequeña barca para llegar al templo añade encanto a la visita. Su mezcla de arquitectura faraónica y grecorromana, junto con su idílica ubicación, lo convierten en una parada imprescindible.
Abu Simbel: La Obra Maestra de Ramsés II
En lo profundo de Nubia, a orillas del Lago Nasser, se encuentra la joya de la corona del sur: los templos de Abu Simbel. Excavados directamente en la roca por orden de Ramsés II, estos dos templos son un monumento a su poder y a su amor por su esposa, Nefertari. La fachada del templo principal, con sus cuatro estatuas colosales del faraón, es una de las imágenes más icónicas de Egipto. El interior es igualmente impresionante, diseñado para que dos veces al año, los rayos del sol iluminen las estatuas del santuario interior.
Al igual que Filae, Abu Simbel fue rescatado de las aguas del Lago Nasser en una proeza de ingeniería internacional. Visitar este lugar, ya sea por carretera o navegando por el lago, es el clímax de cualquier viaje a Egipto, y una de las cosas que hacer en Egipto que no debes perderte.
Extensiones del Viaje: Más Allá de la Ruta Faraónica
Para aquellos con más tiempo, Egipto ofrece destinos que van más allá de los templos y tumbas. Estas extensiones permiten explorar otras facetas del país, desde su costa mediterránea hasta sus desiertos remotos y sus paraísos submarinos. Entre los atractivos de Egipto, estas opciones brindan una visión más completa de la cultura y la naturaleza del país.
Alejandría, la Perla del Mediterráneo
Fundada por Alejandro Magno, Alejandría tiene un aire distintivamente mediterráneo. Fue un faro de conocimiento en la antigüedad con su famosa biblioteca. Hoy, la moderna Bibliotheca Alexandrina rinde homenaje a ese legado. Otros puntos de interés incluyen las Catacumbas de Kom el Shoqafa y la Ciudadela de Qaitbay, construida sobre los cimientos del antiguo Faro.
Aventura en el Desierto
El Desierto Occidental de Egipto esconde paisajes surrealistas. El Desierto Blanco es famoso por sus formaciones de roca caliza esculpidas por el viento, que se asemejan a setas gigantes y icebergs en un mar de arena. Pasar una noche acampando bajo las estrellas aquí es una experiencia mágica y una de las cosas que hacer en Egipto que muchos viajeros disfrutan.
Más al oeste, el remoto Oasis de Siwa es un paraíso de palmerales y manantiales de agua salada cerca de la frontera con Libia. Es conocido por su cultura bereber única y el Templo del Oráculo, consultado por el propio Alejandro Magno.
Relax en el Mar Rojo
Para finalizar el viaje con descanso y actividades acuáticas, la costa del Mar Rojo es el destino perfecto. Lugares como Sharm el Sheikh y Hurghada son mundialmente famosos por sus arrecifes de coral y su increíble biodiversidad marina. El buceo y el snorkel aquí se encuentran entre los mejores del mundo, ofreciendo la oportunidad de nadar entre peces de colores, tortugas y delfines. Es el contrapunto perfecto a la intensidad cultural e histórica del resto del viaje, y un lugar ideal para descubrir más cosas de Egipto.
Conclusión: Un Viaje Inolvidable a Través del Tiempo
Recorrer Egipto es mucho más que visitar monumentos antiguos; es embarcarse en un viaje a través de más de cinco milenios de historia humana. Cada templo, tumba y artefacto es un capítulo de una narrativa épica que ha moldeado el mundo. Desde la imponente grandeza de las Pirámides de Giza hasta la delicada belleza de la tumba de Nefertari, los lugares turísticos de Egipto ofrecen una diversidad de experiencias que asombran y educan.
El Nilo actúa como el hilo conductor de esta aventura, un río que no solo ha dado vida al desierto, sino que también ha sido la principal vía de comunicación y transporte de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia.
La experiencia se enriquece con el contacto con el pueblo egipcio, cuya hospitalidad y calidez son tan memorables como los propios monumentos. El bullicio de los mercados, los sabores de la gastronomía local y los sonidos de la vida cotidiana añaden capas de profundidad al viaje.
Ya sea explorando las profundidades de una tumba faraónica, navegando en una faluca al atardecer o buceando en las aguas cristalinas del Mar Rojo, Egipto deja una marca imborrable en cada visitante. Es un destino que cumple y supera todas las expectativas, invitando a regresar para descubrir aún más de sus infinitos secretos.
Un viaje a Egipto no es simplemente unas vacaciones, es una peregrinación a los orígenes de la civilización, una lección de historia a escala monumental y una aventura que permanecerá en la memoria para siempre.
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